La resurrección de Inés: inmortalidad
Foto-ensayos resurrección Inés Barcelona años 50 (40)

Luego estarían los plazos de esa resurrección, de esa inmortalidad, que dependerían de la supervivencia de la misma fotografía como documento, de la degradación química, de la calidad de la emulsión y del revelado, del papel y de la conservación. Todavía sobreviven los primeros daguerrotipos que se tomaron a partir de 1839 sobre placas de metal, las primeras fotos en papel de los aficionados que se vulgarizaron cuando George Eastman inventó el rollo automático y el ingenioso lema “You press the bottom, we do the rest”. En todo caso, con la llegada de la informática y la digitalización de los archivos fotográficos, esa supuesta vida finita de las fotografías se alarga algo más, por simple proceso de copia sobre copia. Además, uno siempre podría colgar sus fotos en internet para que estuvieran siempre a la disposición de los otros, eternamente, mientras se paguen las cuotas, año tras año, que los servidores cobran por los dominios de la red. No estaría mal que una empresa novedosa ofreciera ese servicio, un mausoleo digital y eterno, una página en internet con los datos de la persona fallecida, sus fotografías todas, sus escritos, la biografía completa y el sonido de la voz, el hombre reproducido en la red. Páginas como cementerios virtuales conteniendo los datos de los muertos, la secuencia del ADN incluida, para que cualquiera pudiera asomarse al pasado desde el futuro.

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Antonio

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