La resurrección de Inés: final
Foto-ensayos resurrección Inés Barcelona años 50 (41)

Siempre una resurrección incompleta y limitada, es cierto, pero algo más de lo que ahora tenemos, en una época que entierra a sus muertos en veinticuatro horas y lleva a los rastros los muebles, las ropas, las pertenencias todas, los álbumes fotográficos. Una resurrección que debería fomentarse y cuidarse más, como sería el filmar la vida de alguien y mostrarla eternamente en un bucle casi perfecto, espacio y tiempo en la red, mientras los herederos paguen los derechos de los servidores, o mientras no se ofrezca un servicio para siempre en la red. Es, entonces, la resurrección una opción real hoy en día, que todos podemos practicar, con todas las limitaciones que conlleva, una reencarnación continua, una redención que acontece una y otra vez, cada vez que alguien echa un vistazo a las fotografías del pasado en el futuro, o aunque nadie las mire y estén en la oscuridad, encerradas entre las páginas de un álbum o colgadas en la red sin visitas. Se cumpliría, con la fotografía de recuerdo que todos practicamos, uno de los anhelos mayores de nuestra especie, la supervivencia, la inmortalidad, aunque sea pasajera e imperfecta, aunque solamente sea una resurrección incompleta y que ocurre en la mente de los otros, en la percepción de los sucesores. La resurrección de Inés para el siglo XXI. Las resurrecciones de todos nosotros para el siglo XXI y los que vengan detrás.

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Antonio

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