El viaje falso: Francia e Italia
Viaje-falso-francia-italia

Habíamos anunciado a nuestras familias y amistades que nos íbamos de viaje por el sur de Francia y el norte de Italia. Se suponía que cogeríamos el coche de Flora, que teníamos previsto aparcar en un barrio de las afueras, y nos iríamos de madrugada, para no sufrir el calor del mediodía. Así que nos despedimos una tarde de visitas, ella en su casa, yo en la mía, llevamos el coche de Flora cargado con maletas vacías a las afueras y regresamos a casa en el mayor de los secretos. Y para que nadie sospechara, ni las vecinas, ni quien pasara delante de la casa, a las cinco de la mañana, haciendo el ruido suficiente por si alguien nos escuchaba, bajamos todas las persianas del apartamento dejando solo unas rendijas, cerramos de golpe la puerta, echamos la llave desde dentro y nos quedamos en el más absoluto silencio. Así estuvimos las primeras horas, algo asustadas, es cierto, mirando entre las rendijas hacia la calle, por la mirilla de la puerta a las escaleras, comprobando si alguien sospechaba algo. Pero no hubo ningún problema. Nos habíamos marchado de viaje y todo el mundo se lo tragó. Fue algo genial, allí estábamos Flora y yo, solas, muertas de risa y tratando de no hacer ruido, hablando en susurros, sentadas en el sofá del salón, imaginando los detalles del viaje que al cabo de unos días habríamos de contar. Y aunque entonces era imposible decirlo, ahora ya se puede decir que aquel viaje falso marcó el principio de nuestra relación, una relación de lo más seria y satisfactoria que nos unió hasta la fecha de la muerte de Flora.

Comentarios
Antonio

Responder

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies