Simbiosis
Simbiosis

Además de las catástrofes, las mutaciones y la recombinación del ADN, el cuarto motor de la evolución sería la Simbiosis o creación de nuevas especies a través de fusiones entre miembros de antiguas. Se ha señalado que también el ser humano es fruto de esa Simbiogénesis, y que solamente ha llegado a su estado evolutivo gracias a las uniones entre organismos mucho más simples, como las bacterias. De hecho, no somos más que colonias de bacterias y células especializadas que componen a un individuo que se renueva del todo cada veinte años, conservando su conciencia individual, como un ordenador al que le sustituyen sus componentes poco a poco y que, sin embargo, sigue respondiendo a las mismas órdenes y atesorando los mismos archivos. La Simbiogénesis supuso una pequeña revolución en las teorías sobre el desarrollo de la vida sobre la Tierra, ya que puso el acento en la cooperación y la alianza antes que en el combate y la adaptación. No solo hubo mutaciones que resultaban favorables a los individuos o no, o catástrofes que dejaban huecos evolutivos a especies mejor adaptadas, con la carga de tragedia que ello supone, sino alianzas entre seres para avanzar en la escala evolutiva. Toda una enseñanza en un lugar como Pineta y sus bosques, el territorio que poco a poco se despoja del dramatismo, de su carácter de locus terribilis, para reclamar otro tipo de valores, como la ebriedad o la cooperación.

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Antonio

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