La tala: Rubí
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El día convenido me acerco a Rubí para entrevistarme con el señor Torns, que me recibe a pie de escalera. Debe tener unos sesenta y cinco años y le encuentro algo frágil de aspecto, normal si tenemos en cuenta el cáncer con el que está lidiando. El 13 de octubre de 2009, martes para más señas, como me subraya él, le fue extirpado un tumor bastante grande que tenía en la cabeza. Sin embargo, uno más pequeño que fue imposible extraer es el que le está causando ahora los problemas que le obligan a seguir tratamiento. Hablamos durante cerca de una hora sin un orden predefinido. Me cuenta que su abuelo, Josep Cornet Oliveras, compró la finca La Coromina hacia 1945 gracias al consejo de su amigo Guillermo Puig Gurina. En aquellas fechas, La Coromina, después de la Guerra Civil, carecía de arbolado, por lo que su precio no era muy alto. Además, la masía se encontraba casi en ruinas. Durante la guerra, llegaron a quemar la capilla y el retablo que allí había. La compra debió ser complicada, pues parte de la familia Domingo, que era la propietaria, estaba exiliada en Méjico, y resultó bastante difícil realizar todos los trámites. Son datos que se corresponden, perfectamente, con lo que yo había deducido de las cartas encontradas. Durante años ha ido rehabilitando la masía, que ahora goza de un aspecto imponente, al menos desde el exterior, aunque esos trabajos todavía continúan.

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Antonio

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