La envidia: atractiva
Foto-relatos-envidia-atractiva

En mi juventud, fui una mujer muy guapa. Me sentía atractiva. Los hombres giraban sus cabezas a mi paso. Mon mari sentía una mezcla de celos y orgullo. Y las mujeres me miraban también. Nosotras nos fijábamos en las otras mujeres. No por un impulso sexual, eso es cierto, pero sí para compararnos. Para sentirnos superiores. Y, a veces, inferiores, todo hay que decirlo. En fin, un buen vestido era la clave. Cubrir un cuerpo gallardo como el mío con un buen vestido. No es que yo fuera una modelo, en sentido estricto. Conocía mis limitaciones. Tendía a engordar. Por eso tenía más mérito sacar partido de lo que había. Recuerdo bien un vestido blanco muy escotado. Debió de ser allá por el verano del año 1952. Lo estrené para una corrida de toros. Costó un riñón, es cierto, mon mari puso caras raras. Luego, él me decía: “Inès, tu as bien fait, ma petite, ce vêtement te va aussi bien. Y era verdad. Los hombres se volvían, las mujeres se volvían, y yo me sentía el centro de la creación. Lo estrené un domingo de fiesta. Fue en una plaza de toros llena de gente, abarrotada literalmente. Hacía sol. Se estaba bien allí sentada en la gradería, sintiéndome observada. La envidia de las demás mujeres, el deseo estampado en las caras de los hombres.

Comentarios
Antonio

Responder

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies