La envidia: pastel
Foto-relatos-envidia-pastel

Otra de mis debilidades eran los dulces. Siempre había en casa. Pastas de té, brazos de gitano. Pastel de chocolate. Bocaditos de nata, qué maravilla, bañados de chocolate caliente. La nata, vaya recuerdo. Galletas con fruta escarchada. Magdalenas con azúcar glasé. Un buen gâteau, Jean siempre me traía alguno. Nunca faltaba en casa. El cabello de ángel, por Dios, qué gratos recuerdos. Una ponía una porción de chocolate y la deshacía lentamente en la boca. Podía pasarme una tarde entera con una tableta. Vaya que si recuerdo las tertulias alrededor de un buen gâteau. Además, los invitados de mon mari siempre eran personas cultas. Daba gusto oírles hablar. Sabían de todo. Hablaban de arte, de economía. Algunos daban conferencias, por eso resultaban tan interesantes. Las mujeres allí, más bien calladas, escuchando toda esa sabiduría. Pero, en fin, yo me quedaría con los sabores, no con las palabras. No me harían falta, ahora, las palabras de esos hombres tan inteligentes. Me conformaría con una cucharadita de gâteau, una sola, aunque fuera pequeña. Aunque fuera una cucharadita de café, ahora, en la boca, un trocito de gâteau.

Comentarios
Antonio

Responder

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies