La envidia: campo
Foto-relatos-envidia-campo

Incluso salir al campo un día, que parecía una tontada, era maravilloso. Una se ponía ropa cómoda, de sport, que importaba Jean de la France. Ma chérie Inés, tu est belle même avec les pantalons courts”. Cogíamos el coche y salíamos a eso de las once de la mañana. Un sábado de excursión. Unos cuántos kilómetros y enseguida llegabas al campo. Nos llevábamos una cesta de picnic que también importó desde la France. Embutidos, quesos, una buena hogaza de pan. Estirábamos una manta en el suelo y nos recostábamos. Allí, tan ricamente. Sintiendo el vino correr por la venas. Y el aire tan limpio del campo, la hierba, los árboles, qué maravilla. Comíamos con tanto apetito. Bebíamos con tanta alegría. Incluso, ahora puedo decirlo, que ya no importa, más de una vez me hizo mon mari el amor. Sí, de verdad, me hacía el amor en mitad del campo. Yo le decía: “Jean, que nos puede ver alguien.” Pero él no me hacía ni caso. Tant mieux. Et qu’est ce que ça peut te faire, ma petite Inés? Ils vont craquer d’envie”. Y en parte tenía razón, daba un gusto especial hacerlo así, al aire libre. Sobre una manta. Expuestos a las miradas de otros excursionistas. De los campesinos y las campesinas. Era más excitante, no lo negaré ahora. Otra de esas combinaciones tan fantásticas de la vida. Sol, campo, vino y un poco de sexo.

Comentarios
Antonio

Responder

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies