Insignificancia
insignificancia

La insignificancia del ser humano queda en evidencia en valles feraces como Pineta, donde la naturaleza todavía conserva características casi primigenias, cercanas a lo salvaje, con poca intervención de la mano del hombre, y eso se nota en la virulencia de los fenómenos meteorológicos, las heladas y temporales, el frío extremo y las cumbres de más de tres mil metros, y en la competencia con otros seres que lo pueblan, en contraste con las monocordes ciudades, como los árboles centenarios que seguramente vivirán lo que varias generaciones o los insectos efímeros en formaciones multitudinarias. En todo caso, en el valle el ser humano ocupa una posición marginal, a pesar de las aglomeraciones agosteñas, y eso se nota cuando se pasea por el bosque un lunes cualquiera de un mes sin turismo como febrero.

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Antonio

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