El bucle: Atlántico
Bucle-atlantico

El buque avanza despacio. Hoy el Atlántico está agitado y las olas se vuelven amenazadoras. Densos nubarrones se apoderan de la bóveda celeste y oscurece por momentos. El color cambia, como en noche prematura, dentro de poco será imposible distinguir el horizonte. Quizá por temeridad, la perspectiva del oleaje zarandeando el buque me alegra. Otros marineros se han recluido en sus camarotes con la inquietud esculpida en los rostros. Julio es uno de ellos. He descubierto el miedo en el brillo de sus ojos. Sin embargo, deseo fervientemente que el buque pase por el centro de la borrasca y se someta a la fuerza desatada. Así, durante unas horas, mis pensamientos insignificantes perderán la carga dramática. Un ejercicio físico que deja la mente en blanco y el cuerpo extenuado.

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Antonio

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