El Sanatorio de Pineta: abandono
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Posteriormente, el sanatorio fue adquirido por la Quinta de salud La Alianza, que hizo importantes obras de reforma con el objetivo de volver a abrirlo como dispensario antituberculoso. Sin embargo, los avances médicos de esos años, en concreto el descubrimiento en 1947 de la eficaz labor terapéutica de la estreptomicina, muy superior a los tratamientos balneoterápicos utilizados hasta entonces, impidieron que definitivamente iniciara esa nueva etapa en el tratamiento de la tisis. De hecho, se cerraron numerosos establecimientos, en general los más aislados, como el de Pineta, reconvirtiéndose otros en psiquiátricos, entre otras cosas por la elevada incidencia de la tuberculosis entre los enfermos mentales. A raíz de la XIII Conferencia Internacional de la Tuberculosis, celebrada en Madrid en 1954, es cuando se toma la decisión política de paralizar el plan nacional de construcción de sanatorios, ya que, gracias a los nuevos medicamentos, se había reducido considerablemente el número de enfermos, y los que aún existían podían ser tratados en hospitales generales, por lo que los sanatorios dejaron, definitivamente, de ser necesarios. En ese momento existían 18.000 camas para enfermos de tuberculosis repartidas en 40 sanatorios y 86 dispensarios.

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Antonio

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