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Más allá de la representación pictórica de la enfermedad llevada a cabo por algunos maestros de la pintura antigua (Goya, Durero, El Bosco, Velázquez) y moderna (Munch, Frida Kahlo), la irrupción del arte conceptual a partir de los años sesenta del siglo XX supuso una revolución en este terreno, al superar el simbolismo más o menos explícito del pasado con una serie de propuestas arriesgadas y difíciles de entender, dada la extrema dureza que muchas veces reflejaban. Con la selección de artistas y obras que recojo en este foto-ensayo, solo pretendo poner en conocimiento de los lectores algunas de las propuestas más extremas del llamado Body Art, que seguro que generan tanta extrañeza como rechazo. En tiempos de conservadurismo cultural, el trabajo de estos artistas minoritarios y casi desconocidos para la mayoría seguramente será incomprendido. A veces, explicando de viva voz las propuestas de artistas como Burden, Duncan, Evaristi o Margolles, mis interlocutores manifestaron un rechazo directo y sin ambages. Sin embargo, la capacidad de fascinar de estas obras está fuera de duda, como también lo está la capacidad de generar un debate sobre los límites del arte, si es que debe tenerlos. No hago juicios, solo me limito a exponer sucintamente, en orden cronológico, las obras más curiosas del Body Art que conozco, incluso las más abyectas, sin embargo alejadas del delito y de lo reprobable penalmente.

George Maciunas.

Kaunas (Lituania), 08-11-1931- Boston, 09-05-1978.

Solo para hombre enfermo”, 04-06-1962.

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Uno de los pioneros en esto del arte conceptual ligado a la enfermedad, y de los más sutiles. “Solo para hombre enfermo” fue un “evento” escenificado en algunas de las actuaciones por Europa del grupo Fluxus, del que Maciunas fue cofundador, en diferentes ciudades europeas. Consistía en reproducir las acciones típicas de un hombre enfermo, como se lee en el guión: “toser, tumbarse, escupir, hacer gárgaras, resoplar (con tono), roncar (sin entonar), sorber ostensiblemente y tragar, sonar nariz húmeda, tragar aspirinas de un bote, mover tarro de píldoras, tomar jarabe de la tos, usar nebulizador-vaporizador, poner gotas en la nariz, tirar píldoras por el suelo, poner gotas en un vaso de agua”. El funeral de Maciunas, en 1978, se organizó como un evento fluxus, “Fluxfuneral”. Parece ser que su madre, que nunca entendió las actividades artísticas de su hijo, no vio con malos ojos que se preservara su cuerpo en una “fluxbox”, como si fuera el cuerpo de una rata en formol.

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Alberto Greco.

Buenos Aires, 15-01-1931 – Barcelona, 12-10-1965.

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Desde luego, la más extrema de las acciones de Body Art que conozco, aunque no precisamente la más repulsiva. Después de una carrera artística encuadrada en el arte conceptual, hizo que su muerte se convirtiera en la más radical de sus propuestas artísticas. Para ello, en 1965, a los 34 años, eligió la ciudad de Barcelona para quitarse la vida, comunicando este extremo a sus allegados. El 12 de octubre tomó una sobredosis de barbitúricos en su domicilio (otras versiones hablan del domicilio de unos amigos, que a la postre fueron quienes lo encontraron). Cuando comenzaron a hacer sus efectos, escribió con lápiz de labios sobre la palma de su mano izquierda la palabra “fin”, y sobre la pared la frase “esta es mi mejor obra”. Siguió escribiendo hasta perder la conciencia. Lo paradójico de esta acción es que fue encontrado inconsciente, rodeado de lápices y carbonillas, y trasladado a un hospital, donde acabó muriendo dos días después, lo que revela el prosaísmo que siempre acompaña a la muerte. No hay fotografías de esta acción final y definitiva, sin vuelta atrás. Tampoco he podido localizar los textos que se supone que escribió.

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Rudolf Schwarzkogler.

Viena, 13-11-1940- Viena, 20-06-1969.

Acción 6”, 1966.

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El primero de los llamados “accionistas vieneses” que aparece en este foto-ensayo. En su acción número 6, que se hizo sin público y que fue profusamente fotografiada, utilizó cables, materiales farmacéuticos, aparatos clínicos y un espejo negro dentro de un espacio hospitalario. Su cuerpo, en las fotos que han llegado, aparece tirado por el suelo en una habitación blanca, por la que se arrastra mientras parece alimentarse por medio de una sonda, estableciendo también una relación química y eléctrica con un pollo muerto. La acción destaca por la utilización de iconografía hospitalaria. El mismo artista definía el cuerpo como un “purgatorio de los sentidos”, lo que queda de manifiesto por la actitud de aislamiento y retorcido dolor que emana de la acción.

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Günter Brus.

Arding (Austria), 27-09-1938.

Acción n. º 33”, Viena, 7 de junio de 1968.

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Junto a Schwzrkogler, otro radical accionista vienés. La n.º 33 fue una acción llevada a cabo en un aula de la universidad de Viena en el marco de una asamblea política motivada por las protestas estudiantiles de mayo de 1968. La “Asociación Socialista de Estudiantes Austríaca” invitó a los accionistas vieneses, entre los que se encontraba Brus, a un acto concebido como debate y titulado “Arte y revolución”. Brus se desnudó, se cortó en el pecho y en el muslo, miccionó en un vaso y se bebió su orina, se embadurnó el cuerpo con sus heces, se tiró al suelo y se masturbó mientras cantaba el himno austríaco. A consecuencia de esta acción la “Asociación Socialista” se disolvió y el artista fue condenado a seis meses de prisión, lo que provocó su huida a Alemania.

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Artur Barrio.

Oporto, 01-02-1945.

Situaciones”, 1969.

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Barrio creó una especie de bultos ensangrentados, unos objetos en verdad singulares que fue dejando por las calles de Río de Janeiro. Se componían de trozos de tela atados con una cuerda que adoptaban la forma de una bolsa que rellenaba de desechos humanos (sangre, uñas, cabello, saliva, orina, excrementos, huesos), papel higiénico, periódicos viejos, vendas, restos de comida, etc., con el propósito de impactar con los peatones que casualmente se los encontraran. Des estas obras, evidentemente, solo quedan fotografías. A pesar de su trabajo con materiales no convencionales, , crudos, perecederos y desagradables, se le concedió el premio Velázquez de las artes el año 2011

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Terry Fox.

Seattle, 03-05-1943- Colonia, 14-10-2008.

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Al comienzo de la década de los setenta, le diagnosticaron el mal de Hodgkin, un tipo de cáncer linfático, lo que le obligó a pasar por el quirófano para una cirugía mayor en el pecho. Con las fotografías que le tomaron en ese trance ideó una exposición que pretendía impactar en el espectador al mostrar la crudeza de su estado, postrado en la cama, con los drenajes bien visibles. Es uno de los primeros, si no el fundacional, casos de aprovechamiento de una enfermedad sobrevenida, que tanto juego daría en el Body Art en adelante. La intención artística queda denotada por la voluntad de retratar ese oscuro lance de su vida, ordenarlo en forma de propuesta creadora y exponerlo en una sala abierta al público.